3 COSAS ME HUBIESE GUSTADO ME DIJERAN CUANDO ESTABA EMPEZANDO

Hoy más que una receta te quiero contar algunas anécdotas de mis inicios. Mi primer año fue mucha improvisación, prueba y error, por lo que me encontré con muchos obstáculos a los que me tuve que enfrentar. Y es que hay muchas cosas que me hubiese gustado me dijeran cuando estaba empezando. Aquí te comparto tres de ellas:


- No se puede complacer a todo el mundo:


Cuando empecé tenía un menú gigante de postres. Yo pensaba que como todas las pastelerías o pasteleros que ofrecían muchas opciones (cupcakes, galletas, cake pops, mini postres, etc etc etc) yo también debía hacerlo porque si no, nadie me iba a comprar. Inclusive, si llegaba un cliente que quería algo que no estaba en el menú, yo lo hacía. Lo cierto, es que más de la mitad de esas cosas no disfrutaba hacerlas, en serio. Yo lo que más disfruto es concentrarme en los pasteles, sin embargo tener tantas opciones en el menú, los pedidos se volvían gigantescos y me desviaban de aprender y prácticas nuevas técnicas, explorar mi creatividad, encontrar el estilo que realmente iba conmigo para así atraer más y mejores clientes.


Con el tiempo aprendí que de nada vale hacer algo con lo que no te sientes cómoda, que de nada vale estar llena de pedidos si realmente no estás disfrutando el proceso. Es por ello que actualmente manejo un menú bastante reducido. Me limito básicamente al pastel, y opciones de postres solo tengo aquellos que me gusta hacer y decorar (cupcakes, macarons y merengues). Y al hacer esto no pasó nada de lo que pensaba, al contrario empecé a atraer más y mejores clientes.


- Deja de compararte:


Y es que cuando estamos empezando tendemos a compararnos con alguien que lleva muchísimo tiempo en el negocio, y que ya ha pasado por muchos aprendizajes y lecciones que tú no has experimentado. No compares tú año 1 con el año 10 de otra persona. No está mal que admires a un colega y tengas como meta llegar a conseguir lo que esa persona ha conseguido. Sin embargo, siempre recuerda nadie empieza siendo experto.


Yo no me considero una experta, aún sigo aprendiendo... sin embargo, definitivamente lo que hago hoy, no se parece nada a lo que hacía en mis inicios, y me imagino que en unos años más diré lo mismo si lo comparo con mi hoy.


- No existe una fórmula perfecta para colocarle precio a tus productos:


En serio, no hay fórmula perfecta. Y es que lo que he aprendido el precio es subjectivo, lo que yo considero caro, otro lo puede considerar barato. Esto va a variar de las necesidades que quiera satisfacer cada individuo.


En este punto, yo te recomiendo que primero establezcas cuales son tus objetivos: ¿quieres tener un negocio rentable que te genere para vivir? o ¿sólo lo haces como hobby para ofrecer a tus amigos y familia?, ¿quieres dedicarte a la pastelería creativa personalizada? o ¿prefieres hacer un catálogo de pasteles donde el cliente elige de allí y listo? o ¿sólo quieres vender postres por porciones?, entre otras muchas opciones que puedes escoger.


Luego de esto, es importante conozcas todos los gastos directos e indirectos asociados a tu negocio: materia prima, alquiler, luz, salario, entre muchos otros.


Al final lo importante es que el precio que le coloques a tus productos vayan acorde a tus objetivos y que hagan sentido para ti, con los cuales te sientas que no estas regalando tu dinero y mucho menos tu tiempo. Lo cierto es que muy dentro de ti sabes si estás cobrando o no lo que realmente vale lo que haces.


Déjame saber tu opinión:


Cuéntame en los comentarios, que lecciones te ha dejado tu camino emprendiendo.


Si quieres, comparte con alguien que pueda ayudarle.



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